sábado, 6 de octubre de 2012

El Sermón del Monte (3-10) - SECRETO MASONICO | Grupos de Google

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El Sermón del Monte (3-10)
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El Kukulkan  
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Jesús vino a preparar la humanidad para dar el paso más importante de
todos, a saber, el de ensanchar nuestras fronteras espirituales. El objeto
principal del Sermón del Monte, el cual es la esencia del mensaje
cristiano, es mostrarnos la necesidad de dar este paso; es enseñarnos que,
para alcanzar la Mayoría de Edad Espiritual, no solamente tenemos que
conformarnos con las reglas exteriores, sino que hemos también de cambiar
toda nuestra vida interior. La vieja Ley decía “No matarás”, pero Jesús
decía que el deseo de matar, o aun el enfadarse uno con su hermano, es por
sí mismo bastante para impedirnos la entrada al Reino de los Cielos, y por
supuesto que así es. Fue un gran paso en el progreso cuando se pudo
persuadir a las gentes bárbaras y primitivas, no solamente que no matasen
quienes los ofendían o agraviaban, sino que era necesario además adquirir
bastante imperio sobre sí para dominar su cólera. Ninguna demostración
espiritual puede cumplirse si no se destruye la cólera en el corazón. Es
imposible acercarse a Dios, o ejercer una influencia espiritual digna de
atención, o llevar a cabo la curación de los enfermos hasta que uno se
deshaga del resentimiento y de la condenación del prójimo. Mientras no
estemos listos para deshacernos de estos sentimientos malos, el resultado
de nuestras oraciones será de muy poco valor. No cabe duda alguna de que
cuanto más amor haya en el corazón, tanto más poder tendrán las oraciones;
por eso los que se proponen alcanzar éxito en el camino del desarrollo
espiritual, se esfuerzan constantemente por quitar de su espíritu todos los
pensamientos de crítica y condenación. Saben que pueden escoger entre la
demostración o la indignación, pero nunca las dos. Y no malgastan su tiempo
tratando de realizar lo imposible. 

La indignación, el resentimiento, el deseo de castigar a otros o de verlos
castigados, el deseo de decirse a sí mismo "ha sido pagado con su misma
moneda”, todas estas cosas forman una barrera impenetrable a la acción
espiritual. Jesús, sirviéndose de símbolos a la manera oriental, nos dice
que, si venimos con algún presente al altar y nos acordamos que nuestro
hermano tiene algún resentimiento contra nosotros, debemos depositar allí
nuestro presente e ir a reconciliarnos antes con nuestro hermano; después
de lo cual, el presente será aceptable. Como sabemos, era costumbre llevar
al templo ofrendas de diversas clases —desde toros y vacas hasta palomas, y
también incienso, o, si convenía, una ofrenda en dinero del mismo valor de
estas cosas. Ahora, según la Nueva Ley o dispensación cristiana, nuestro
altar es nuestro propio espíritu y nuestras ofrendas son nuestras oraciones
y nuestros ejercicios espirituales. Nuestros "holocaustos" son los
pensamientos malos que destruimos en el fuego espiritual. Y es por eso que
Jesús nos dice que, cuando estemos para orar, si nos acordamos que tenemos
en el espíritu un sentimiento vengativo contra alguno de nuestros prójimos
o contra cierto grupo, debemos detenernos allí, reflexionar y meditar hasta
que nos deshaguemos de ese sentimiento enemigo, y restablezcamos nuestra
integridad espiritual, que es como la "túnica sin costura" de nuestra alma. 

Jesús desarrolla esta gran lección, otra vez según la manera oriental, por
pasos sucesivos —tres en este caso. Primero dice que él que está enojado
con su hermano corre un gran peligro; seguidamente expresa que el hombre
que guarda en sí un sentimiento vengativo contra su prójimo está en peligro
grave; y finalmente nos advierte que, si nos permitimos creer que nuestro
hermano debe ser echado fuera del templo, nos cerramos así la puerta del
Reino de los Cielos mientras nos mantengamos en ese estado mental. Y por
último nos previene que el llamar a un hombre "fatuo" en tal sentido
equivale a no esperar ningún bien de él, esto es, negar en un ser humano el
poder del Cristo viviente. Y muy serias consecuencias se derivarán
seguramente de semejante actitud. 

*Emmet Fox* 
*"El Sermón del Monte"* 
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